El dolor no es un mal que haya que soportar: casi siempre se puede aliviar. En cuidados paliativos, manejarlo bien es esencial para preservar la calidad de vida.
Entender el dolor
El dolor tiene muchas caras: puede venir de un daño en los tejidos o de una lesión en los nervios, y puede ser puntual o mantenerse en el tiempo, afectando también al ánimo. Reconocer de qué tipo se trata ayuda a aliviarlo mejor.
Evaluar antes de tratar
Escuchar a la persona es el primer paso. Escalas del 0 al 10 ayudan a medir la intensidad, pero conviene mirar también lo emocional: el ánimo, el apoyo familiar y las preocupaciones.
El dolor siempre debe tratarse. No es un mal necesario que haya que aguantar.
La escalera analgésica de la OMS
La OMS propone tratar el dolor por escalones según su intensidad, siempre bajo prescripción médica:
- Dolor leve: analgésicos básicos y antiinflamatorios.
- Dolor moderado: analgésicos de nivel intermedio.
- Dolor intenso: opioides mayores, ajustados por el equipo médico.
Cuidados en casa que alivian
El confort suma mucho: posturas cómodas y cambios posturales frecuentes, buen cuidado de la boca y de la piel, y un ambiente tranquilo. Adaptar la comida a lo que la persona desee también reduce el malestar.
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