Mantener la movilidad mejora la autonomía y el ánimo. Con ejercicios suaves y constancia se puede conservar mucho más de lo que parece.
Moverse cada día, poco a poco
La actividad suave y regular ayuda a mantener la fuerza, el equilibrio y el estado de ánimo. No hace falta mucho: la constancia es lo que cuenta.
Ejercicios sencillos y seguros
Estiramientos suaves, ejercicios de equilibrio y caminar con apoyo son buenas opciones. Siempre adaptados a la persona y sin forzar.
El caso del Parkinson
En el Parkinson ayudan las rutinas y las señales visuales o auditivas para iniciar el paso. Un ritmo marcado facilita caminar con más seguridad.
Con apoyo profesional
La fisioterapia y el acompañamiento de un cuidador aportan seguridad y motivación para no abandonar los ejercicios.
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